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Cinco motivos para visitar Granada, mix entre la cultura árabe y española

Buenas razones para conocer esta bella ciudad de Andalucía, mix perfecto entre la cultura árabe y española. Una recorrida plagada de tapas, poesía, el cante jondo, y mucho ¡olé!

Por Susana Parejas / Fotos: gentileza Patronato Provincial de Turismo de Granada

 

Vista parcial desde el barrio del Albaicín

Vista parcial desde el barrio del Albaicín

 

 

1 – Una ciudad dentro de otra

Granada es mucho más que la Alhambra. Sí, es cierto. Su embrujo no está sólo en sus monumentos, sino en cada uno de sus rincones. Pero, sin ella le faltaría algo. Sin duda, es uno de los lugares imposibles de obviar si se visita esta ciudad, territorio árabe nazarí hasta 1492, cuando fue conquistada por los Reyes Católicos. Las capas de la historia y la arquitectura se superponen una tras otra. Y en cada rincón aparece la huella del pasado árabe. La Alhambra fue palacio, fortaleza y residencia de los sultanes nazaríes y de su corte. Caminar por sus patios, sus salas deslumbrantes, y jardines es como estar dentro de una obra de arte.

Su embrujo no está sólo en sus monumentos, sino en cada uno de sus rincones

Un buen recorrido es comenzar por El Alcazaba, donde funcionaba el recinto castrense; seguir por los Palacios Nazaríes y terminar en el Generalife, los jardines donde los sultanes se retiraban para descansar. Una combinación perfecta de luz y agua, en fuentes, cascadas, y bebederos que aún funcionan. Hay que tener en cuenta que una visita puede durar unas tres horas. El ticket para la Alhambra general (€14) permite el acceso a estos espacios del monumento. Y también incluye el Palacio de Carlos V, una construcción renacentista de 1526, el Baño de la mezquita, y los jardines. Está abierto todos los días del año, menos el 25 de diciembre y el 1 de enero. El horario, hasta el 14 de octubre, es de 8.30 a 20. También hay visitas nocturnas.

Patio de los Leones

Patio de los Leones

2 – Sabores en miniatura (y gratis)

Sólo hay que abonar un chato de vino, o la caña de cerveza, para probar tapas sin pagar un euro extra. Con cada consumición se sirve una tapa, a veces dos, de acompañamiento. Hay para todos los gustos. El tapeo en bares y tascas es un rito para el granadino. Y lo raro es encontrar algún bar que no siga esta costumbre. No hay excusa para no acodarse en la barra y charlar mientras se picotean estas miniaturas de la cocina. Caracoles guisados, patatas a lo pobre, pescados rebozados, migas, embutidos, quesos, pinchos de carne, y hasta paella en miniatura se puede encontrar de tapa.

No hay excusa para no acodarse en la barra y charlar mientras se picotean unas ricas tapas.

En pleno centro de la ciudad hay uno muy tradicional, tanto que nació en 1942: Los Diamantes (Calle Navas, 28). Pequeño, angosto y con una barra sin asientos, está siempre lleno pero para probar sus frituras no hay que esperar mucho. Tiene, además, cuatro sucursales repartidas por la ciudad. El “pescaito” es la especialidad.

3- Pura inspiración Lorquiana

“Por los ríos de Granada, solo reman los suspiros”, escribió Federico García Lorca sobre la tierra donde nació y murió. Una buena idea es agregar en la maleta un libro de sus poemas, para leer alguno en el sitio que lo inspiró. Muchos de los rincones de esta tierra andaluza, tan amada por él, fueron escenarios de su obra y están plagados de su memoria. Como la Huerta de San Vicente, la antigua residencia veraniega de la familia, hoy convertida en casa museo.

Una buena idea es agregar en la maleta un libro de sus poemas, para leer alguno en el sitio que lo inspiró.

Allí produjo la obra La casa de Bernarda Alba, y pasó sus últimos veranos. Está en el medio del parque con el nombre del poeta, a 10 minutos de caminata desde el centro de la ciudad. Un dato: cierra los lunes. En la Plaza de la Romanilla, se inauguró el Centro Federico García Lorca, un complejo cultural dedicado al escritor, donde hay actividades durante todo el año. También, hay varios recorridos turísticos que pueden hacerse en pueblos de los alrededores, Fuente Vaqueros, Valderrubio, Alfacar y Víznar que guardan relación con la historia del poeta.

Puerto deportivo de Marina del Este, en La Herradura (Almuñécar)

Puerto deportivo de Marina del Este, en La Herradura (Almuñécar)

4- Costa con frutos tropicales.

Pocos son los lugares en el mundo, donde se garantizan 300 días de sol, y temperatura media de 20 grados. La Costa Tropical de Granada ostenta estas virtudes, sobre los 73 kilómetros de playas y calas con aguas transparentes. Algunas con arenas oscuras y otras con increíbles acantilados. Sexi -así con i latina- llamaron los fenicios a la colonia donde hoy está Almuñécar, el principal centro de este litoral. Dos buenas playas son La Herradura o a la cala de Cantarriján (naturista), a la oferta acuática se suma el parque AcquaTropic (la nueva temporada abre el 16 de junio).

Posee los 73 kilómetros de playas y calas con aguas transparentes.

Desde las playas de Motril, se pueden contemplar las blancas cumbres de Sierra Nevada, mientras se nada en el cálido Mediterráneo. Salobreña resalta con sus casitas blancas agrupadas frente al mar. Junto a las playas de estas localidades existen infinidad de pequeñas y tranquilas calas situadas en Albuñol, Castell de Ferro Gualchos y La Mamola-Polopos. Para quien quiera tener una vista aérea, puede tomar un paseo en helicóptero que sale desde el puerto de Motril (desde €60 por persona). No se partirá sin probar en algún chiringuito de la costa, las sardinas en “espeto”, ensartadas en una caña y asadas. Y, aunque sorprenda, hay toda una variedad de frutas exóticas y tropicales, como la chirimoya, el mango y la palta o aguacuate.

Asando sardinas y gambas en espeto

Asando sardinas y gambas en espeto

 

5- La fuerza del cante jondo

Si Granada es una de las principales referencias del flamenco en España; el Sacromonte es una de sus cunas. Este barrio gitano es epicentro de la “jondura”, como los flamencos llaman a la representación sentida, y origen de la “zambra”, una fiesta de cante y baile que nace en las nupcias moriscas, allá por el siglo XVI.

El barrio gitano Sacramonte es epicentro del cante jonde.

Sus antiguas cuevas devinieron en tablaos flamencos, donde se puede disfrutar de espectáculos protagonizados por las familias gitanas de mayor tradición. Como la que lleva la familia Martín Maya, desde hace 30 años, en Las Cuevas de los Tarantos (Camino del Sacromonte, 9). Allí, se puede ver un espectáculo acompañado de una copa (€26), o cenar (€56). El barrio de Albaicín ofrece otra cara del flamenco, allí está La Platería, peña decana de España. Fundada en 1949. Sus fundadores se reunían en la casa del platero Manuel Salamanca Jiménez, de ahí su nombre. Hay jueves flamencos, a partir de las 22. Y a cantá y bailá. Con el corazón y las tripas.

Barrio del Sacromonte. Al fondo, la Alhambra.

Barrio del Sacromonte. Al fondo, la Alhambra.

 

Bonus track:  Postales panorámicas

Luego de tapear, bailar y recorrer los museos y monumentos, sólo queda mirar todo desde arriba. Y hay varios miradores para hacerlo. A través de calles curvas y sinuosas del barrio árabe de Albaicín se llega al de San Nicolás, desde donde la vista de la Alhambra en el atardecer conmueve, con sus tonos rojizos es la foto que todo turista quiere llevarse de la ciudad. También están los miradores de Los Carvajales y Santa Isabel la Real que ofrecen hermosas postales de las cúpulas y torres cristianas. Y, desde el de San Cristóbal, las nevadas cumbres de Sierra Nevada, la fértil vega y las murallas árabes se funden en una sola imagen.

Mirador de San Nicolás

Mirador de San Nicolás

Para navegar

www.turgranada.es

www.spain.info/es_AR/

www.alhambra-patronato.es

www.huertadesanvicente.com

www.tropicopter.es

Agradecimiento: Patronato Provincial de Turismo de Granada – Granada Tourist Board y Oficina Española de Turismo en Buenos Aires

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